Rostam tenía un medio hermano, Shaghad, que vivía en la corte del rey de Kabul. Shaghad envidiaba la fama de Rostam y conspiró con el rey contra él. Fingieron una disputa y Shaghad invitó a Rostam a Kabul, supuestamente para reconciliarlos.
En un coto de caza mandaron cavar fosos profundos, con el fondo erizado de lanzas y espadas, y los cubrieron con ramas. Cuando Rostam llegó con su hermano Zavareh, Rajsh presintió el peligro y se detuvo. Rostam, que siempre confiaba ciegamente en su caballo, lo azuzó con el látigo. Rajsh saltó y cayó en un foso; caballo y jinete quedaron heridos de muerte.
Moribundo, Rostam pidió a Shaghad que le tensara el arco para que ningún león lo atacara mientras siguiera vivo. Shaghad le dio el arco y se escondió, aterrado, tras un viejo plátano. Con sus últimas fuerzas, Rostam disparó una flecha que atravesó el árbol y clavó a Shaghad al tronco. Entonces murió el mayor héroe de Irán. Ferdousí describe el duelo que cubrió todo el país como el fin de una era.