Las siete pruebas de Rostam

هفت‌خوان رستم

El rey Kay Kavús había invadido, contra el consejo de todos, el país de Mazandarán, gobernado por demonios. El Demonio Blanco lo cegó a él y a su ejército y los hizo prisioneros. Solo Rostam podía salvarlo. Para llegar pronto eligió el camino más corto pero más peligroso, en el que le esperaban siete pruebas (Haft Jan).

La primera noche, su fiel caballo Rajsh mató a un león mientras Rostam dormía. Después casi murió de sed en el desierto, hasta que un carnero lo condujo a un manantial. La tercera noche Rajsh lo despertó dos veces por un dragón invisible; la tercera vez Rostam lo vio y lo mató con ayuda de Rajsh. Luego encontró a una bella mujer que le ofreció vino; cuando pronunció el nombre de Dios, ella mostró su verdadero rostro de bruja y él la mató.

En la quinta prueba capturó al guardián de la frontera, Olad, que desde entonces le mostró el camino. En la sexta venció al señor de los demonios Arzhang. La séptima lo llevó a la cueva del Demonio Blanco, al que mató tras una lucha terrible. Con la sangre de su hígado ungió los ojos de Kay Kavús y de los guerreros, que recuperaron la vista. Aún hoy Haft Jan significa en persa una serie de pruebas difíciles.

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